16 de enero de 2009

Peluquero de orangutanes

Me estoy quedando sin lugares donde tomar café y leer a Houellebecq y Coetzee. Me refiero a espacios silenciosos. En Miami no hay demasiadas librerías y de las tres que me apetecen —Books&Books, Borders y Barnes & Noble—, la primera me queda a trasmano y sus cafeteros han perdido mano. Las otras dos subsisten, pero venden el overpriced caramel macchiato de Starbucks y el latte de Seattle's Best Coffee, intragable lubricante de V8.

Ahora bien, creo que es hora de conformarme con eso pues las cosas vienen mal. Quizás en breve ni deba preocuparme por el precio de mis cafés pues tampoco tendré libros para acompañarlos: mi mundo literario está colapsando. Las ventas de B&N llevan ocho meses consecutivos de baja, una situación menos terminal que la de Borders, que salió a la venta en la primavera boreal y no halló un solo amigo con dinero. Quien quiera montar el sayo sólo a las distribuidoras se equivocará de cuerpo, sugiere Bárbara Celis en El País. El quid reside en el modelo de preguerra de operación de la industria editorial. “(...) hay quien asegura que el problema del mundo editorial no tiene ninguna relación con la crisis, sino con un sistema de negocio que se ha quedado obsoleto”, escribe Celis en “La edición de EEUU busca salida”.

En mi feria habitual, la prensa gráfica, las cosas distan de ser saludables —en las metástasis no hay órganos sin riesgo. Los medios latinoamericanos, donde habitualmente descanso mis huesos, profundizan desde 2007 el desgaste iniciado con la desaparición de la burbuja puntocom (2000) y los atentados del 11-S (2001). En 2008 los medios locales han debido ajustarse más de la cuenta incluso en mercados sólidos, como México y Brasil.

He comenzado a evaluar empleos como peinador de tigres en India y odontólogo de tiburones en Sudáfrica, actividades de riesgo implícito pero con menores posibilidades de deceso que un conchabo en un medio americano. Con la crisis montada, en EEUU las tarifas han terminado por despeñarse, la circulación se ha detenido y los periódicos ya no son ferias de anunciantes. Ni las megaofertas de las grandes compañías —¡52 ediciones de “Time” por sólo US$ 10!— atraen a los suscriptores. De a cientos, los despedidos de la prensa americana, especialmente la gráfica, se lamen heridas profundas. He prestado Curitas a algunos amigos —y reservado mi dotación.

La crisis está arrasando con un modelo antiguo, la generalidad noticiosa, dice el habitualmente ubicuo Robert Picard. Días pasados, Picard publicó en The Media Business, su delicioso blog, “The Upside of Dissapearing Newspaper Advertising”, una primera lectura de la carnicería. Vale saborear este adelanto sobre por qué se cae la carpintería. “Publishers and editors just don’t get it. They have to stop pining that the old days were better and they have to stop blaming everything and everyone but themselves for the lack of value in their papers. What readers need—if they are going to keep buying papers—is content and an experience with news that they cannot get elsewhere. It has to be BETTER than that on TV, Internet, and mobile applications; it has to DIFFERENT than what they get from those sources; and it has to be news for those who LOVE news.”

Ni los apólogos del triunfo definitivo de Google sobre la industria de medios imaginaron estos desenlaces. Hay 20% de descuento para los primeros diez orangutanes que se sometan a los dedos curvos de un editor. Las operadoras están esperando. Llame ya.

7 Opiniones:

» Esta boca es mía, dice Autócrata y Escuálido

"Intragable lubricante de V8"
jaaaaaaaaaaaaaaa

» Esta boca es mía, dice cipriano

no preguntes cómo llegué, la inter tiene estas cosas. te dejo un saludo desde córdoba (explicar quién soy es un párrafo largo), desde aquellas mañanas en la radio utn. cuando lo cruzo a tu viejo le pregunto dónde carajo andás. se vemos

» Esta boca es mía, dice Lector Anónimo del Gremio Periodístico

El modelo de los medios tradicionales está agotado, casi como ser inspector de colectivos cuando basta utilizar lectores --no eliminas el inspector pero lo hacés más productivo.
Un asunto complicado para los medios es soltar la vaca atada --asunto complicado, además, para cualquiera pq nadie deja un negocio hasta que no puede quitarle más líquido al ingreso marginal.
La producción personalizada y los contenidos multimedias en profundidad tienen que definir el futuro. Claro que estoy pidiendo que alguien se siente y piense 24 horas ese modelo y tenga una revelación como Einstein en menos de un año.
El periódico en papel no tiene sentido en determinados segmentos del público, especialmente el que tiene acceso a tecnología móvil e inalámbrica.

» Esta boca es mía, dice Anónimo

Día a Día con la generación de medioambientalistas "Tree hugers" y niños de 5 años que manejan el internet pero nunca han leido un libro, el romance de leer se verá mas escaso...
Lamento informarles a todos los amibientalistas que hay una nueva especie en extinción.
A menos que una moda lo vuelva "retro-cool" otra vez.

» Esta boca es mía, dice Ana Lía Weiller

Orángutan Nº 5, a juzgar por los anteriores. Hacés pies y manos?

» Esta boca es mía, dice Primera Plana (un nombre mentiroso)

La mayor parte de los editores que conocí en mi vida, que se limita a Argentina (aclaro a los extranjeros), son unos imbéciles más ocupados en mantener su cargo que en hacer periodismo en serio, formarse y entender el negocio para darle sostenibilidad.
Evidentemente, no es un mal propio de mi país, ¿verdad?

» Esta boca es mía, dice Anónimo

Orangutanes me remite a Arlt, buena elección. Aqui en la Docta Jorgito Villegas resintetizó recientemente los "7 Locos" como "los siete dementes" ("LSD", para la tribuna new romantic ochentosa)y la puso en escena en el Real, con actores de la Comedia Cordobesa.
Se me ocurre que si Arlt es mas pulcramente estoico que cinico es sus escritos, Houellebecq es un cinico sociologo en sus relatos, ya que su vida, me imagino, debe ser bastante estoica para contener con literatura potente y autos premiun alemanes, el gesto gastado del suicido afrancesado.
Houellebecq simula reirse de Bourdieu, es frances, como si aqui alguien se atreviese a tomar en solfa a la historia de un Tulio Halperin Donghi...Y se rie.

...Me estoy quedando sin lugares donde tomar café y leer a Houellebecq y Coetzee. Me refiero a espacios silenciosos. En Miami no hay demasiadas librerías...en mi antigua ciudad de provincia sudamericana tampoco.

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Diego Fonseca