Edmundo Paz Soldán analiza la Constitución de Bolivia en Río Fugitivo, su blog en la comunidad del Grupo Prisa. EPS presta especial atención a la curiosa retórica que abunda en la nueva Carta Magna boliviana, cuyo referendo es este domingo. La elección de las palabras nunca es inocente, del mismo modo que no hay construcción esterilizada del discurso.
Es curiosa la mención a la constitución del país, en apariencia una suma de ciudadanos naturales (los bolivianos) y otros que permanecen por fuera de la nación (las naciones originarias y otros grupos sociales). Un principio del Estado democrático moderno es la inclusión social, sin distingo especial de mayorías y minorías. Mas la existencia de bolivianos-bolivianos y bolivianos-supranacionales testimonia el fracaso de la idea de Estado y, más aun, de nación.
Que el fenómeno se reproduzca en otras comunidades, como entre las culturas indígenas del sur de México es igualmente significativo. Bolivia parece enfrentar un problema similar: no ya la inclusión de grupos históricamente marginados al Estado o al mercado sino, antes, la construcción de la idea subjetiva de nación. Idea que parece también estar en entredicho más allá del Altiplano, en las ricas praderas y subsuelos de Santa Cruz de la Sierra.
El texto de Edmundo, “Emporio Celestial”, que rescata una precisa analogía borgeana, se lee aquí.
2 Opiniones:
Ese es el trasfondo: cómo unís dos modelos de sociedades, que lo son, cuando lo que antes era excluyente ahora es mutuamente excluyente?
Quizà es sòlo reconocer el estado de cosas. Recordemos que todas las constituciones, o mejor, naciones, fueron fundadas sobre la sangre de una facción perdidosa. El problema que como la historia se aprende de versiones oficiales solemos olvidarnos-desconcer nuestras historias,.
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Diego Fonseca