ORIGINAL PUBLICADO POR SAFE DEMOCRACY FOUNDATION. VERSIÓN CORREGIDA.
Ayer, anteayer y el lunes se acabaron los inventarios de agua embotellada en dos pequeños abarrotes de Coral Gables. Razones: demasiados votantes. Las autoridades de los centros de votación habilitados para emitir votos anticipados a la elección del 4 de noviembre debieron salir a buscar agua en supermercados mayores para las filas de emocionados ciudadanos que sienten formar parte de un momento histórico: unos para llevar a la Casa Blanca al primer presidente negro; otros, para evitarlo.
Miami, símbolo del conflictivo y peliagudo estado de la Florida, es uno de los campos de batalla donde se decidirá el 44º presidente de Estados Unidos. Y es también uno de los estados que concentra parte de la agenda que ese futuro mandatario deberá atender: crisis económica pasmosa, familias sobre endeudadas, hipotecas impagables, bancos quebrados, empresas camino a, migración contrariada, soldados en demasiados frentes...
CUENTA REGRESIVA, ACTIVADA
En menos de una semana EEUU elige al presidente que deberá enfrentar el punto en que la historia hace una inflexión. Vaya momento. Como nunca antes, el país visualiza el desafío de ser sucedido por otro país (China) como la mayor potencia económica y ver su poder unilateral, cimentado a golpe de terquedad texana, transformado en una corte en apariencia más refinada donde el multilateralismo y la geopolítica recuperan el centro de la escena.
Muy probablemente sea Barack Obama quien deba gestionar la certificación del debilitamiento de EEUU en el mundo. La economía será el eje central de su mandato jugando al equilibrio con las demandas internacionales, más álgidas que durante la Administración Bush, y el bordado del consenso interior de un país dividido.
Obama tiene a su favor que dirigirá la mayor potencia global para enfrentar una crisis que a otros países ya los habría devorado. Flaco favor que quisieran pocos más que un hombre que se siente en el centro de la historia. Su agenda incluye iniciar mandato, en enero, con las bombas programadas de la crisis financiera y económica aun activas. En los primeros seis meses, el presidente de EEUU enfrentará vencimientos de más hipotecas familiares, pagos de porciones de bonos corporativos y la desaparición de empresas medianas y pequeñas, que cierran su año fiscal a fines de octubre.
Limpiar cadáveres no es una tarea sencilla y menos cuando se debe hacer, según analistas, al menos durante un par de años. Las previsiones de crecimiento de la economía de EEUU no superan el 1% para 2009 y el enfriamiento se prorrogaría a 2010. En el peor de los casos —y eso sólo a tenor de las previsiones actuales—, la crisis aun podría estirar su impacto a la economía internacional hasta el primer trimestre de 2011.
El doble déficit del gobierno estadounidense obligará a una concertación amplia. Por un lado, pendiente de saberse si gobernará con mayoría o minoría en el Congreso, el presidente tendrá que disponer de políticas internas consensuadas. Si Obama desea ejecutar su plan fiscal, incrementando las imposiciones sobre los más adinerados, precisa de que el Partido Republicano decida aceptar que el país vive un momento único y desafiante.
LA REINVENCIÓN REPUBLICANA
De hecho, el GOP iniciará un periodo de discusiones internas para reemplazar la antigua hegemonía familiar de los Bush por líderes de nuevo cuño. McCain va en baja por su edad y porque no podrá bendecir sucesor al perder la elección. La primera urgencia del Partido Republicano, con todo, será hacer trabajo de base para contribuir a la paz social. Al menos por un tiempo, las facciones más conservadoras se mostrarán efervescentes a la idea de un presidente negro. No sería extraño observar numerosos decomisos de armas y municiones en manos de pretendidos justificieros neonazis y libertarios.
Pero es altamente improbable que esos grupos minúsculos adquieran mayor poder. Parte de los republicanos parecen interesados en fijar la frontera ideológica que moldeará sus próximos cuatro años —que no existan sorpresas— en los contornos de Sarah Palin. En la última semana de la elección el discurso de la candidata a vicepresidenta conservadora se ha diferenciado del vacilante empeño de McCain. Algunos hombres que creen que la política es más marketing que filosofía, comienzan a hablar de ella como la nueva figura alrededor de la cual articular el futuro discurso del Great Old Party.
¿ESPERANDO A CHELSEA?
En los papeles, al menos, Hockey Mom es conservadurismo puro aunque no extremista, pero no alinea a a todo el partido. Sin ir más lejos, dentro de las filas republicanas hay quienes creen que no se mejoran años de neoconservadurismo con palio-conservadurismo. Peggy Noonan, columnista del conservador The Wall Street Journal y ex escritora de discursos de Ronald Reagan, milita entre quienes dudan que Palin sea una fiel expresión de las necesidades futuras del republicanismo. Para ella, Palin no piensa, apenas repite discursos compuestos por alguien más. Y los republicanos no necesitan alguien que regurgite recetas de comida procesada sino inteligencia en el sentido más amplio de la palabra.
En tanto, el reacomodo interno del Partido Demócrata no debiera ser factor de conflicto para Obama. Triunfante en la elección, los sedimentos demócratas se asentarán naturalmente tras su figura y posiblemente tarde en emerger una competencia que suceda al Clan Clinton, al menos hasta que Chelsea decida qué hará de su vida. Excepto errores mayúsculos de gestión o incapacidad para capear los fuertes vientos de la crisis, Obama tiene cuatro años de relativa comodidad entre sus filas. Si pilotea la tormenta, obtendrá por anticipado el ticket a la reelección.
NUNCA ES FÁCIL VOLVER A CASA
Pero eso es adelantar relojes. Por lo pronto, el escenario sugiere poner toda la atención en las urgencias económicas domésticas y en la política internacional. Excluido el frente fiscal, el gobierno obtendría un alivio relativo si la Reserva Federal corre en resguardo de las familias con problemas hipotecarios. El problema asociado a medidas como ésta —o las reducciones impositivas planteadas por Obama— son los costos.
En condiciones normales, la economía estadounidense puede absorber una crisis, aun con dolor. Pero esta es más que sarro en los dientes. Obama enfrenta opciones de desfinanciamiento complejas. A fondear la guerra en Irak y Afganistán se van unos unos US$ 300.000 millones, el equivalente a más de un tercio del déficit de 2006. Pero Bring those boys back es no sólo un esfuerzo logístico sino una decisión de repercusiones económicas y geopolíticas de impacto desconocido. A la hora de embarcar las tropas a casa como de recortar el presupuesto de defensa, se hará escuchar lo más cortesano y lo más provocador del lobby armamentista y petrolero. Obama sabrá que siempre es menos sangriento el campo de batalla cuando se lo mira a la distancia.
El financiamiento del déficit público de los próximos años, aun con ahorros, dependerá nuevamente más de los recursos que dispongan China, Japón, las naciones petroleras árabes y otros países desarrollados comprando bonos del Tesoro. (Una hipotética carrera contra el agujero fiscal y comercial estadounidense es una ruleta rusa con el cargador completo, pues no hay reemplazo aun para la capacidad de consumo americana.) No obstante, EEUU enfrenta un horizonte de necesidades de emisión (las previsiones se corregirán) e inflación tras el paquete de ayuda financiero y el parate económico impondrá límites a las decisiones del nuevo presidente.
EL MISTERIOSO SEÑOR PERO
Obama, a quien siempre ví titubeante cuando en realidad parecía mostrar la maravillosa jactancia intelectual de la duda, ha tenido la afortunada cautela de ser el Mister But, el Misterioso Señor Pero. Todas sus (escasas) definiciones importantes —en política o economía, en finanzas públicas o familiares— han estado condicionadas por un “but” a mitad de la frase.
No es necesario estudiar epistemología ni semiótica para saber que tras los “peros” está lo que realmente se desea comunicar. Y tras los “but” de Obama siempre ha habido un denominador común: hará falta sacrificio, responsabilidad y compromiso ciudadano. La economía americana sólo revivirá con esfuerzo y ajuste interno, parece decir sin decir, pues no es financiable un recorte impositivo sin recuperar la actividad económica y ésta no resurgirá sin mayor acceso al crédito. (La rebaja al 1% de los tipos de la Fed tardará casi un trimestre en manifestarse, aproximadamente para cuando Obama lleve un mes en la Casa Blanca. Más aun, todavía debe probar su efectividad dado que se desconoce si EEUU se aproxima a la experiencia japonesa de “estanflación” de los años '80 o puede salir de la crisis subiendo, rápido, la curva de la “U”.)
URBI ET ORBI
El mundo no debiera esperar que el próximo habitante de la Casa Blanca restañe heridas rápido. Aun no está visto hasta dónde llega el daño provocado por la administración de George W. Bush, que abandonará 1600th Pennsylvania Avenue como el presidente con la peor imagen de la historia del país. Obama aun debe limpiar el piso de los cadáveres que todavía no terminan de caer y ya hay quienes le anuncian un maremagnum de tormentas perfectas nada más asumir para probar su incapacidad como gestor imperial.
Para sumar inconvenientes, todo cuanto el joven senador de Illinois haga deberá hacerlo en paralelo a las demandas internacionales, apoyándose en los aparatos, dada su falta de experiencia. Es de suponer que Joe Biden, un hombre de curriculum tan tranquilizador como sonrisa incomodante, cargue el peso inicial de los compromisos externos hasta que su jefe gane músculo. También es esperable que Obama convoque a figuras extrapartidarias para construir su propia alianza hegemónica más allá del Partido Demócrata. Tras comprometer su voto, no sería extraño ver a Colin Powell muy cerca suyo.
El mundo es un más complejo para Obama que lo fue para Bush, especialmente por la visión etnocéntrica del segundo y la aparente más amplia (¿menos formada?) del primero. Tras los gobiernos de Bill Clinton, que aun conservó cierto equilibrio, el arribo de los halcones neoconservadores a la magistratura hizo volar por los aires la diplomacia estadounidense y puso la geopolítica en alerta amarillo.
PERROS DE PRESA
EEUU abandonó los esfuerzos mancomunados por procurar acercamientos cuidados con las ex naciones soviéticas y se lanzó a empujar su reclutamiento sin ambajes para el ideario occidental. Filosóficamente, es aplaudible; políticamente, un desquicio. La intromisión americana en el patio trasero no hizo sino enervar el escaso buen humor de Vladimir Putin, un hombre que rige Rusia, a sol y sombra, con la firmeza de un viejo emperador.
Putin ha resentido el ingreso occidental a sus ex territorios y validó una demostración de fuerza contra Georgia con su propia presencia. Sus acercamientos a Hugo Chávez, la incómoda caricatura real de Aureliano Buendía, y el reinicio de relaciones militares con Cuba están en la misma línea de reacomodo político. La Casa Blanca de Bush despertó a un perro rabioso con el que no sabía cómo lidiar.
Y no sólo a él. Se podría decir que resulta casi increíble que la capacidad de imponer respeto de la mayor potencia planetaria se pueda licuar tan rápidamente como en ocho años, pero a la luz de la demolición de la ex URSS es claramente visible que los ciclos históricos se han acelerado. Hoy, la debacle de EEUU ha hecho más que insuflar discursos sobre la muerte del capitalismo libremercadista, invisibles diez años atrás.
El coqueteo —aun más propagandístico que formal y práctico— de Irán con Bolivia, Venezuela y Cuba es muestra de ello. La mayor capacidad de las economías latinoamericanas, que han tenido un quinquenio sólido merced a los commodities, ha dotado a Sudamérica, por ejemplo, de una visión más firme en el concierto internacional, con Brasil como vocero. Y si con los latinos los anclajes deberán recuperar el diálogo y la construcción de democracias más que formalistas, con Europa tendrán que equilibrar los compromisos mutuos para fortalecer la libertad y el desarrollo en el mundo. Esta vez, EEUU debe ir a escuchar al mundo y decir “sí, amor”.
UN DIA SIN MEXICANOS
La crisis, que acabó con casi 30 años de conservadurismo y discurso de libre mercado, promete el resurgimiento de cierto neokeynesianismo, aun ligeramente indefinido. Sí veremos un EEUU más preocupado por su balance interno y por recuperar protagonismo global. Se encenderá el discurso internacional y es posible que organismos como Naciones Unidas y la OTAN adquieran nueva dimensión.
Pero incluso en escenarios menos críticos que estos, Obama tendrá que abrir los oídos. Su balanza en la frontera sur de EEUU, por ejemplo, exige tanto equilibrio como otras decisiones de peso. Es tal la sincronización económica entre EEUU y México con el Nafta, el tratado de libre comercio que también incluye a Canadá, que una acción racional puede disparar consecuencias irracionales.
Por ejemplo, Obama ha hecho profesión de fe de incrementar el proteccionismo con la idea de recuperar el empleo y el Made in USA. Esa decisión empujará más inmigrantes ilegales a lo largo de la porosa frontera con México en busca de mejores oportunidades. Si para frenarlos Obama define como parte de su política inmigratoria la continuidad del muro transfronterizo —un sucedáneo berlinesco, que ha apoyado—, deberá reemplazar de algún modo la ausencia de mano de obra de bajo costo que ha estado oxigenando la productividad de EEUU en las últimas dos décadas. Y si eso pasa por la legalización de millones de familias habitando actualmente el país, volverá a reiniciar otro ciclo, empujando más inmigrantes a perforar la frontera. (Y todo esto sin considerar la reacción de las fuerzas republicanas si el presidente no posee mayoría en el Congreso.)
POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS
El miércoles por la noche, en prime time, Obama dio la ¿penúltima? estocada a McCain. Como sólo Ross Perot en 1992, con las alforjas llenas de dinero, nada más él estaba en condiciones de gastar más de $ 3 millones en horario central de la TV abierta estadounidense para reforzar su discurso.
A McCain sólo le sobran lágrimas y cansancio y apenas cuenta con la respuesta anónima, silenciosa y cada vez menos probable de las bases republicanas, irritadas por las progresivas demostraciones de fuerza del candidato demócrata. Si la obtiene, tendrá frente a sí un escenario similar al de Obama, aunque con la necesidad de revitalizar el discurso, mostrando un perfil más cercano a la conciliación propuesta por el demócrata que al comportamiento prescindente de la Administración Bush.
La agenda de equilibrios internos como las necesidades financieras —el plan de recorte impositivo de McCain no es viable en las actuales circunstancias, como es desafiable el de Obama— permanecerán casi invariables. Sí deberá tomar estricta distancia de la corte financiera que protagonizó la crisis y equilibrar las demandas sociales con la presión del lobby petrolero-armamentista. El guiso de proteccionismo + libre mercado que McCain defiende será una apuesta difícil de cuajar. El segundo paradigma ha perdido consenso internacional y los industriales estadounidenses se han reconvertido pragmáticamente al subsidio feliz (basta ver las automotrices), aunque siguen deseosos de mantener las transferencias productivas de sus invesiones internacionales a una economía todavía demasiado costosa.
Nos toca un mundo movido.
8 Opiniones:
Lo que decís (los industriales estadounidenses se han reconvertido pragmáticamente al subsidio feliz aunque siguen deseosos de mantener las transferencias productivas de sus invesiones internacionales a una economía todavía demasiado costosa) es importante para definir la "mediana" de las decisiones del gobierno. No podrá retroceder en materia de libre comercio porque las empresas necesita seguir transfiriendo productividad (estoy de acuerdo con vos en que la eocnomia EU es muy costosa). Pero por otro lado tiene que atender al reclamo proteccionista que siempre se hace fuerte cuando hay crisis.
De acuerdo con el Visitante.
Aunque iba a decir que no sé qué híbrido frankensteniano pueda salir de ese balance de proteccionismo y libre mercado, me parece que lo hemos visto pq la UE y USA han mantenido ese doble estandar de proteger sectores criticos para los lobbies o para la paza social o para lo que quieras. Pero no importa: lo mantuvieron en ayudas a la produccion y subsidios de exportacion, p.e. El acero, las aceitunas españolas, el foie grass frances. Elegi lo que quieras y vas a encontrar una partida de financiamiento del sector público para los "campesinos"
Ahora bien, el fiel d ela balanza se va a correr más para ese lado. Cómo lo financian, via bonos del Tesoro. Se viene el festival bonero en DC.
No, pero pará, tiene un limite. No podés financiar hasta el fin del universo porque los recursos son cortos. no hay maquinita emisora de por vida ni podés transferir la propiedad del estado (o lo q fuera eso) o el sector real más allá del 100% --porque si sobrevendés, burbujita!
no creo q la media americana (corporativa o social) se banque ver cómo cambian de mano las corporaciones simbolicas. quiero decir, un gran numero de ellas (no todas, claro). pero vendran. las ventas de los 80s dolieron en el alma y ahora habrá más. Olvidate de las 3 Big
automotrices pq se vienen europeos o asiaticos. USA se quedo produciendo series de autos pesados, dinosaurios tragadores de nafta. los demas fueron a eficiencia. fin de ciclo y extinción de los T-Rex. Se vienen los velociraptors hibridos y los japs y Corea Town son mas flexibles para eso.
La seguimos si no me echan del laburo hoy mismo.
Paulson queda? no
Bernanke? hummmm... ok, si
Entran (va mi quiniela, 3 nombres):
--Powell, 70% de probabilidad
--Krugman, 60%
--Gore, 40 a gov pero 75 como asesor especial. ponele la firma
Me meto donde no me invitan...
Krugman no agarra. No creo. Solo si se convence de q es el momento MAS historico q va a vivir en su vida, el broche de oro de salvar USA despues del NObel. Ahi si, pero no se. No estoy en su cabeza.
Poné en la quiniela que hay que ver qué meten los Clinton pq Obama solo, aunque sea ganador neto, la fija de Olivos, necesita gente q no tiene.
100 a Gore como asesor externo. Gana mas por fuera.
Powell, subile. 80, 85
No creo q O convoque a la vieja guardia clintoniana --Brzezinsky, Danzig, albright, perry... Se me hace q es un issue la edad. si va a renovar, va a renovar con equipo muy nuevo. poco veterano y algunos con experiencia --por eso le pongo mas a powell
Despacio, jóvenes:
The list of candidates for Treasury secretary includes former Clinton administration Treasury chief Larry Summers; Timothy Geithner, president of the Federal Reserve Bank of New York; and ex-Fed Chairman Paul Volcker, among others, said sources familiar with candidates who have been recommended to Obama.
Esta aqui: http://www.nydailynews.com/news/politics/2008/10/30/2008-10-30_barack_obama
_to_have_white_house_team_re.html
Lo mismo digo, cuidado con la danza porque es el momento en que se tiran nombres sobre la mesa para medirlos en los corrillos y en la opinión pública.
Miren acá:
http://www.nytimes.com/2008/10/25/us/politics/25transition.html
En cuanto a McCain: lo veo a la desbandada. Con qué appeal suma a Bob Zoellick?
Bueno, ROgelio, si gana es la sorpresa del siglo. Y si eso era un imposible y se cumplio, va a ver varios que se van a sumar para su gov como mccainistas "de la primera hora". Si el tipo gana las elecciones contra todo pronostico (todo pronostico), mas de uno va a querer animarse a ser su jefe del Tesoro.
Yo creo q McCain sostiene a Bernanke y Obama también. Sería un error (mala señal) cambiarlo. Mucho ruido.
Oprah reemplaza a Condoleeeeeeza Rice. Firmado. Me lo dijo Barack.
Dejar un comentario en La Lettera con hambre
Bienvenido.
No hay moderación de comentarios anónimos. Los comentarios ofensivos tienen destino seguro en el tacho de basura.
Diego Fonseca