24 de enero de 2009

La Constitución de Bolivia y la idea de nación

Edmundo Paz Soldán analiza la Constitución de Bolivia en Río Fugitivo, su blog en la comunidad del Grupo Prisa. EPS presta especial atención a la curiosa retórica que abunda en la nueva Carta Magna boliviana, cuyo referendo es este domingo. La elección de las palabras nunca es inocente, del mismo modo que no hay construcción esterilizada del discurso.

Es curiosa la mención a la constitución del país, en apariencia una suma de ciudadanos naturales (los bolivianos) y otros que permanecen por fuera de la nación (las naciones originarias y otros grupos sociales). Un principio del Estado democrático moderno es la inclusión social, sin distingo especial de mayorías y minorías. Mas la existencia de bolivianos-bolivianos y bolivianos-supranacionales testimonia el fracaso de la idea de Estado y, más aun, de nación.

Que el fenómeno se reproduzca en otras comunidades, como entre las culturas indígenas del sur de México es igualmente significativo. Bolivia parece enfrentar un problema similar: no ya la inclusión de grupos históricamente marginados al Estado o al mercado sino, antes, la construcción de la idea subjetiva de nación. Idea que parece también estar en entredicho más allá del Altiplano, en las ricas praderas y subsuelos de Santa Cruz de la Sierra.

El texto de Edmundo, “Emporio Celestial”, que rescata una precisa analogía borgeana, se lee aquí.

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23 de enero de 2009

La grasa siempre sobra

Excelente post de Gustavo Faverón en Puente Aéreo.

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21 de enero de 2009

¿Qué hacemos con Jorge Caminador Arbusto?

Me lo pregunto también en Facebook: ¿Contrarías a W, a.k.a. Georgie Boy? ¿Para hacer qué?

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16 de enero de 2009

Peluquero de orangutanes

Me estoy quedando sin lugares donde tomar café y leer a Houellebecq y Coetzee. Me refiero a espacios silenciosos. En Miami no hay demasiadas librerías y de las tres que me apetecen —Books&Books, Borders y Barnes & Noble—, la primera me queda a trasmano y sus cafeteros han perdido mano. Las otras dos subsisten, pero venden el overpriced caramel macchiato de Starbucks y el latte de Seattle's Best Coffee, intragable lubricante de V8.

Ahora bien, creo que es hora de conformarme con eso pues las cosas vienen mal. Quizás en breve ni deba preocuparme por el precio de mis cafés pues tampoco tendré libros para acompañarlos: mi mundo literario está colapsando. Las ventas de B&N llevan ocho meses consecutivos de baja, una situación menos terminal que la de Borders, que salió a la venta en la primavera boreal y no halló un solo amigo con dinero. Quien quiera montar el sayo sólo a las distribuidoras se equivocará de cuerpo, sugiere Bárbara Celis en El País. El quid reside en el modelo de preguerra de operación de la industria editorial. “(...) hay quien asegura que el problema del mundo editorial no tiene ninguna relación con la crisis, sino con un sistema de negocio que se ha quedado obsoleto”, escribe Celis en “La edición de EEUU busca salida”.

En mi feria habitual, la prensa gráfica, las cosas distan de ser saludables —en las metástasis no hay órganos sin riesgo. Los medios latinoamericanos, donde habitualmente descanso mis huesos, profundizan desde 2007 el desgaste iniciado con la desaparición de la burbuja puntocom (2000) y los atentados del 11-S (2001). En 2008 los medios locales han debido ajustarse más de la cuenta incluso en mercados sólidos, como México y Brasil.

He comenzado a evaluar empleos como peinador de tigres en India y odontólogo de tiburones en Sudáfrica, actividades de riesgo implícito pero con menores posibilidades de deceso que un conchabo en un medio americano. Con la crisis montada, en EEUU las tarifas han terminado por despeñarse, la circulación se ha detenido y los periódicos ya no son ferias de anunciantes. Ni las megaofertas de las grandes compañías —¡52 ediciones de “Time” por sólo US$ 10!— atraen a los suscriptores. De a cientos, los despedidos de la prensa americana, especialmente la gráfica, se lamen heridas profundas. He prestado Curitas a algunos amigos —y reservado mi dotación.

La crisis está arrasando con un modelo antiguo, la generalidad noticiosa, dice el habitualmente ubicuo Robert Picard. Días pasados, Picard publicó en The Media Business, su delicioso blog, “The Upside of Dissapearing Newspaper Advertising”, una primera lectura de la carnicería. Vale saborear este adelanto sobre por qué se cae la carpintería. “Publishers and editors just don’t get it. They have to stop pining that the old days were better and they have to stop blaming everything and everyone but themselves for the lack of value in their papers. What readers need—if they are going to keep buying papers—is content and an experience with news that they cannot get elsewhere. It has to be BETTER than that on TV, Internet, and mobile applications; it has to DIFFERENT than what they get from those sources; and it has to be news for those who LOVE news.”

Ni los apólogos del triunfo definitivo de Google sobre la industria de medios imaginaron estos desenlaces. Hay 20% de descuento para los primeros diez orangutanes que se sometan a los dedos curvos de un editor. Las operadoras están esperando. Llame ya.

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12 de enero de 2009

Ground Control to Major Tom

Bowie debe ver el manchón de la deuda hasta el lado oscuro de la luna. Como sea, el agujero de ozono fiscal de EEUU halló previsibles obsesivos. No recuerdo quién lo hacía en Argentina, pero aquí ahora también hay quien sigue la evolución de la deuda con frenesí de contable empastillado. Se ve por aquí.

Oh, lo había olvidado: para seguir sumando al Team de Autobombo Lo-Dije-Yo-Primero, dos meses atrás, el 12 de noviembre, avisé de un nuevo poroto que entraría a la bolsa de los anticipos. Y es que el déficit presupuestario no bajará de US$ 1,2 billones (mil millones para América Latina).

Preverlo no era asunto de magia —sólo había que hacer números. La Oficina de Presupuesto del Congreso lo confirmó aquí. (Mi T-Mobile no tenía señal cuando llamaron para que les explicara La Gran Argenta.)

PS & Happy New Year: Para quienes preguntaron por la prolongada ausencia del blog y de la serie rumbo al BB Day —agradezco el gesto—, sólo tengo una respuesta: mil ideas pero cero inspiración, menos voluntad y demasiado trabajo de fin de año.

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3 de diciembre de 2008

La banalización de la memoria histórica

La memoria histórica demanda recato y distancia. Hurgar en la herida, embarrarse en el autoflagelo, vivir en la revancha perpetua es politiquita de suicidas o morbosos. El final de esta entrevista a Barbara Probst Solomon tiene un buen mensaje para el lilliputiense seso del País Petiso. “No necesitamos ver huesos para hacer memoria” se lee aquí. (Nota al pie: Feliz cumpleaños, viejo.)

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1 de diciembre de 2008

Campo perdido

Había olvidado esta historia, publicada en noviembre por Expansión, de México. Se llamaba “El oro de América Latina” pero, si no veo mal, salió publicada con un título más local (“Competitividad, lastre del agro mexicano”). Pueden leerla en CNN/Expansión o aquí, en La Lettera. (Nota: en la transcripción de este blog, apenas modificada, el subtítulo “Piquetero VIP” es un guiño al sitio de la novela “La Revoluta”—en México fue tropicalizado como “Huelguistas VIP”, al igual que soja/soya.)

CNN/EXPANSION, NOVIEMBRE 2008

El oro de América Latina

La fachada de la casa color ‘azul hospital’ luce descuidada. No tiene teléfono ni computadora y nada más dos ventanas a una calle polvorienta y silenciosa la relacionan con el mundo.

Por allí, dos empleados desganados entregan los cheques de Procampo a hombres de sombreros grandes y pobreza enorme, que tienen toda la paciencia o la resignación necesarias para aguardar la dádiva bajo el sol.

La casa es una oficina de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en el Estado de México, una imagen desoladora de las capacidades del agro del país. “Bajo estas condiciones, hacer una pregunta sobre la competitividad del campo mexicano se contesta sola”, dice Rita Schwentesius, investigadora del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y Agricultura Mundial, de la Universidad Autónoma Chapingo, en el Estado de México.

El campo mexicano está ‘descarapelado’, como esa oficina. El mundo ha estado vendiendo leche a precio de oro, soya a valores marcianos y vuelan los cheques de seis cifras para fabricar biocombustible con maíz o caña de azúcar. Pero ese campo del siglo XXI pasa en Wellington, Buenos Aires, Curitiba o Kansas City, no en México.

¿Qué depara el futuro al campo mexicano?, ¿es posible que reiteremos un ciclo eterno?, ¿qué tienen a favor, qué deudas arrastran y qué desafíos enfrentan los productores de México?, ¿qué nos espera? Brasil y Argentina, que con México representan casi 80% del PIB agrícola de América Latina, tienen experiencias para empezar a dar algunas respuestas.

SAGARPA, SOBREVIVIENTE

Si no se entra en detalles, el rostro del campo mexicano no parece tan demacrada. El país culminará la temporada 2007-08 con una producción de seis millones de toneladas de carne (66% más que hace 12 años) y 10,400 millones de litros de leche, un 41% más que en 1996.

O sea va bien, pero ni tanto. En 14 años, la producción de granos subió de 29 a 38 millones de toneladas (31% más) y aun con récord en producción de alimentos, de 195 millones de toneladas para 2008, Alberto Cárdenas Jiménez, titular de Sagarpa, afirma que el sector sigue con ‘rezago’.

El campo mexicano ha tenido flexibilidad para abastecer a Estados Unidos (su más directo comprador y también su mayor competidor) en circunstancias especiales. Desde 1992, México se volvió el mayor exportador mundial de limón persa, cuando el huracán Andrew devastó las plantaciones de la Florida.

La producción de naranja también se benefició por fenómenos similares y hoy, crisis energética mediante, varias zonas productoras ganan terreno al no depender de insumos químicos derivados del petróleo, mientras que la producción de frutas y verduras, merced al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, rompe récord.

Pero, en términos estructurales, el campo padece. Mientras Estados Unidos posee una política agrícola de largo plazo, y que se actualiza cada quinquenio, México posee una ‘jungla de leyes’ que no se aplican, perpetuan la burocracia pública y la producción de supervivencia, dicen los especialistas.

Las leyes de Desarrollo Rural Sustentable, de 2001, y de Productos Orgánicos, de 2006, por ejemplo, son inoperantes por falta de una reglamentación completa. “Tenemos muchos presupuestos anuales con subejercicio”, dice Schwentesius. “El apoyo para la ganadería de 2006, sin ir más lejos, no se entregó a todos”.

Cuando esto se confronta con las capacidades de los vecinos, el saldo es rojo. Hay asuntos que son leyes naturales imperturbables. El 75% de la productividad agrícola estadounidense, por ejemplo, proviene de inversiones en investigación, desarrollo (I+D) e infraestructura.

México está lejos de eso. Su inversión en I+D agrícola es de 0.4% del PIB sectorial y sus subsidios son, comparativamente, de chiste. Procampo no cubre a todo el sistema: inicialmente llegaba a 3.2 millones de productores; hoy, a 2.4 millones, según cálculos privados, lo cual indica el nivel de expulsión de las zonas rurales.

De los 196 millones de hectáreas, según el Registro Nacional Agrario, sólo 11% va a producción. La mitad de esas tierras están en manos de ejidatarios y comuneros, con serios problemas de productividad, crédito y cultura productiva. Un agricultor mexicano cultiva cinco hectáreas, en promedio; un argentino o un estadounidense, unas 180.

Parte del trasfondo se explica por la falta de apoyos eficientes: EU mantiene un presupuesto equivalente a 191,120 MDP anuales; México, 58,000 MDP, de los que 25% va a sueldos de Sagarpa, universidades e institutos sectoriales. (Estímulos insuficientes por dos lados: los ingresos agropecuarios bajaron de 16 a 6% dentro de las entradas de dinero de las familias rurales entre 1998-2008, el déficit comercial aumentó 136% en el último semestre respecto de enero-junio de 2007 y el PIB rural está estancado.)

Además, lo que el galimatías legal es a la incertidumbre del negocio, los solapamientos administrativos lo son a las ayudas. Schwentesius recuerda que desde su inicio, en 2002, el Programa Especial Concurrente (PEC) ha sido manejado por 17 instancias –desde Sagarpa y la Secretaría de la Reforma Agraria a Turismo, Seguridad e Indígenas. Eso favorece duplicidades, opacidad, costos ocultos e inflamiento de esos costos ocultos. (La Ley Agrícola estadounidense reúne todo el PEC mexicano bajo un único responsable, el secretario de Agricultura.)

BRASIL, EL EJEMPLO

Este año, la producción brasileña superó a la mexicana 3.8 veces en granos, 2.5 en leche y 3.5 veces en carne. ¿Por qué dos economías de casi el mismo tamaño tienen tanta divergencia primaria? El complejo agroexportador de Brasil es una pieza más de su engranaje industrial.

Aunque mantiene bolsones de producción de supervivencia, se reconvirtió en una máquina de suma progresiva de valor. “Los productos brasileños tenían el estigma de ‘hechos en la China de Sudamérica’, pero están revirtiendo la imagen rápidamente”, dice Daniel Rivilli, director de Marca Líquida, un fondo de inversión agrícola argentino.

Entre 1984 y 2006, la Financiadora de Estudos e Projetos, una agencia gubernamental de innovación, legó 45,000 MDP a fondo perdido para esa transición.

Uno de los ejemplos de ese proyecto es el de las carnes de res, de las que hoy Brasil es primer exportador mundial, cuando hace 10 años no figuraba en el top 10, recuerda Gilda Bozza, economista de la Federação da Agricultura do Estado do Paraná, en Curitiba.

Fue una operación consistente de transferencia tecnológica, cultural y de recursos. Desde hace 20 años, Brasil importó tecnología argentina de mejoramiento de vientres. Su industria frigorífica se modernizó y el fisco eximió de cargas a productores que retienen vientres –o aumentan el área de cultivos o implantan montes frutales y forestales, ambos negocios crecientes-.

Ahora, los frigoríficos brasileños están comprando a sus pares argentinos. La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária es el mayor centro de investigación tecnológica de Latinoamérica. Lo secunda el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, ubicado en Argentina y también reconocido por sus políticas supragubernamentales.

No es magia, sino una acción tan compleja como decir inversión estratégica. Y ejecutarla. “Brasil tiene una política agropecuaria coherente que excede a cada administración”, dice Gustavo López, director de la consultora de inteligencia en negocios agrícolas AgriTrend, en Buenos Aires. “Hay además conciencia de la importancia del sector en la economía, porque si bien tienen cargas tributarias complejas, no hay tributos distorsionantes”.

Aún hay un asunto sin resolver que une a Brasil con México y Argentina: la propiedad y el destino de la tierra. Fuerte concentración de numerosas extensiones o tierras fiscales en litigio o bajo presión de grupos como el Movimiento de los sin Tierra, en Brasil.

El presidente Luíz Inácio Lula da Silva ha mantenido baja la conflictividad, pero no siempre será así. Un descarrilamiento de las relaciones políticas –el campo es sensible en todos lados– y el riesgo acabará trasladado a costos y precios. Eso es algo que México ya experimentó en las administraciones de Ernesto Zedillo y Vicente Fox y, más recientemente, en Argentina, con Cristina Fernández.

PIQUETEROS VIP

Los suelos argentinos son más productivos y el clima más benigno, por lo que un productor gasta un tercio en insumos y logra el mismo rendimiento que un brasileño y el doble o el triple que un mexicano.

Puertos y ciudades más cercanos al campo y mayor desarrollo de infraestructura han contribuido a que Argentina mantenga una poderosa competitividad internacional, incluso sobre Brasil, en varias áreas.

Una de ellas es la innovación de productos y servicios agrícolas, que han exportado a toda Sudamérica y es replicable en México. Los argentinos tienen sistemas de tercerización de producción y cosecha en manos de contratistas privados que facilitan la reducción de costos directos.

Sus herramientas financieras (fideicomisos, pools de siembra, mercados de futuro y derivados profundos) no fueron igualadas ni por el competitivo Brasil. “Está entre los países que mejor y más rápido difundieron modernas tecnologías como los cultivos genéticamente modificados, la siembra directa o la agricultura de precisión”, dice el analista del sector Luciano Cohan, en Buenos Aires.

La soya, ícono del crecimiento del campo argentino, es dios y el diablo en un granito oleaginoso. La soya genéticamente modificada combinada con la siembra directa, tecnología que Argentina lidera globalmente, permitió elevar el promedio de cosecha de 11 millones a más de 47 millones de toneladas en una superficie de cinco hectáreas, en 15 años, y se utilizan actualmente 18 millones de hectáreas.

Esa omnipresencia fue centro de una reciente confrontación político-económica y social. A raíz de un proyecto de ley para implementar retenciones fiscales móviles a las exportaciones, el gobierno de Fernández acusó a los poderosos agricultores argentinos de enriquecerse a costa de la ‘soyización’ del país –término que refiere a un aparente irremediable destino de la estructura agrícola al monocultivo– y los empresarios dispusieron manifestaciones y bloqueo de rutas. No abastecieron a las ciudades durante 21 días, hasta que el Congreso rechazó la ley controversial.

El debate quizás esté adelantando futuras controversias en la región. Con los altos precios de las commodities, echar mano a los réditos agrarios es una tentación fiscal. Pero esos precios alientan también que ciertas actividades se mantengan rentables y crecientes y otras no, seleccionando las áreas más competitivas.

Éste es un dilema que México debe considerar. Su disputa con EU por el maíz pudiera tomar nota del cambio en la ganadería y el agro argentinos. Allí, mientras la producción de soya creció 6,200 veces desde 1975, productos tradicionales como el trigo y el maíz mantuvieron sus niveles o los aumentaron pero en menos superficie.

La producción de carne también fue desplazada a zonas de pastos menos ricos por la búsqueda de tierras fértiles para la soya, deseada por sus precios estratosféricos.

Medidas económicas adoptadas de 1991 a 2001 o los precios máximos fijados en 2006 desinflaron además el sensible negocio lácteo. “Producir soya no sólo es más barato y simple, sino que tiene una prima de riesgo político mucho menor (que el ganado)”, dice el analista Cohan. “Hoy ya se habla, algo o bastante exageradamente, de Argentina importando carne en 10 años”.

El mensaje: la cuestión agrícola ha recuperado brío y dinamismo y, por lo mismo, mayor riesgo de conflictividad dada su elevada sensibilidad pública, aunque en México no representa más de 9% del PIB y en Argentina absorbe apenas 8% de la población empleable, el inconsciente colectivo cristalizó que el campo es determinante.

EL EFECTO BOOMERANG

La agricultura es petróleo-dependiente y, con costos del crudo crecientes o inestables, la rentabilidad se sostiene merced a buenos precios agrícolas internacionales y una mayor productividad. En ese plano, políticas cambiarias y fiscales se han vuelto comunes en los gigantes sudamericanos –y en México, en menor medida– para mover la producción, en particular si el mercado de commodities sufre grandes variaciones.

Un asunto crítico para los productores latinoamericanos siguen siendo los subsidios. Durante la reciente Ronda de Doha, Estados Unidos ofreció reducir sus ayudas cerca de 12%, hasta 168,500 MDP.

Pero eso fue antes del estallido de Wall Street. Ahora se cree que, sea quien fuere el futuro presidente estadounidense, el proteccionismo subirá otro peldaño. (La respuesta de Brasil también puede ir por ese rumbo –subsidios hasta de 611,000 MDP– para mantener sus exportaciones por sobrevaluación cambiaria.)

¿Certezas? La primera: un productor de Europa o EU no sobreviviría la competencia en un mercado no intervenido. La segunda: mayores precios de commodities hacen innecesario el subsidio –y es una gran noticia para las finanzas públicas de los países desarrollados, en especial porque Europa está proponiendo reducir sus aranceles. “Por ahora, son especulaciones”, dice Rivilli. “Pero el actual nivel de precios mejora las posibilidades de crecimiento de la ruralidad de América Latina”.

La mayor demanda de alimentos y los desarrollos tecnológicos vinculados con el control de emisiones contaminantes generan nuevas oportunidades. Pero si bien Brasil camina a ser potencia en producción de biocombustible de caña de azúcar, México difícilmente obtendrá ese nivel con su maíz, del que es deficitario.

Por circunstancias como ésa, México enfrenta actualmente una coyuntura compleja. Los futuros negocios agrícolas estarán cada vez más vinculados con el desarrollo técnico.

Excesivamente enfocado en el TLCAN, perdió capacidades para abastecer el mercado interno y sus productores de baja escala enfrentan rentabilidad decreciente. Además, aumentaron la migración y el número de jornaleros itinerantes.

Repensar ese futuro exigirá una discusión amplia, que hoy no existe. Los estados, los municipios, los legisladores, no influyen más allá de su opinión, pues la Constitución sólo contempla que Presidencia genere herramientas políticas. “Debemos avanzar en la federalización (de la política agrícola)”, dice Schwentesius.

No es asunto de más dinero sino de instrumentación eficiente. Las diversas dependencias que coordinan el PEC en México agotan recursos en burocracia y poco en investigación.

Procampo no considera las realidades de los diversos tipos de productores, mercancías y regiones; es un solo e inflexible modelo para todos. “Además, el sistema de asistencia técnica debe revivirse”, añade Schwentesius. “En Estados Unidos cada estado tiene una universidad agraria con un servicio de extensionismo, pero aquí el extensionismo desapareció”.

No es sólo cosa de apariencia. El aspecto de oficinas antiquísimas, como las de Sagarpa, no es la mejor imagen del campo mexicano y su proyecto para el siglo XXI.

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12 de noviembre de 2008

Brecht Revisited (Día -70BB)

Primero vinieron por Freddy, Fanny y los bancos, pero no me preocupé porque yo no era banquero.

Después vinieron por GM, y tampoco me preocupé porque no soy de la industria automotriz.

Ahora vinieron por los consumidores, pero ya es demasiado tarde: no tengo deuda hipotecaria, comercial, con las tarjetas de crédito ni con universidades.

Lección aprendida: para el próximo show de The Financial Quilombo, endéudense hasta sangrar. Alguien siempre paga por los irresponsables y alguien los rescata. Es el mismo tipo y se llama contribuyente.

NOTAS AL PIE

Barack ni Paulson leen La Lettera —¿es muy obvio decirlo?— pero era de sentido común que la ayuda a las familias americanas tenía que llegar o la caída libre no se detendría. (El Team de Autobombo de Lo-Dije-Yo-Primero ha hallado toda una sección sobre el tema, aquí y aquí, en especial la Pregunta Nº 8.)

Pero, y siempre hay un pero...

a) ¿Las refinanciaciones removerán la desconfianza del consumidor y volverán las compras? Primera medición posible: Black Friday, en Acción de Gracias.

b) Si sube contra 2007, ¿cambio de humor?

c) Los datos de empleo de fin de año no van a ser nada buenos, de todos modos. Las quiebras y despidos comenzaron a saltar en octubre. Tras las familias, habrá que aliviar el crédito comercial. ¿Próxima ayuda? ¿Llevamos el déficit alegremente a US$ 1,2 billones (o trillones), el doble de 2007, cuando ya no teníamos pelos?

d) Finalmente, ok, hay que tragar populismo para salvar a Roma. Mas esta pequeña voz en el desierto pide algo: en algún momento, así sea por un par de segundos, aunque fuere por no negar la voluntad de comprender la dimensión de las cosas, ¿cuándo se discutirá el proceso de reconversión de la economía americana? ¿Cuándo el ajuste a fundamentales realistas? ¿Podemos ver, planeta, cómo reemplazamos el consumo americano mientras enviamos a un centro de desintoxicación al 70% del PIB de EEUU? ¿Podemos empezar a discutir, en serio, multilateralmente, el futuro de EEUU, vbgr. El Mundo? Avísenle al FMI que vaya preparando una misión para auditar cuentas o cuéntenme en la próxima nómina de consumidores irresponsable que gastan lo que no tienen.

Obama tiene a la tribuna enardecida pero arranca con el caballo agotado de tanto azote. Se las va a ver blancas.

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7 de noviembre de 2008

Mercado de Derivados / 4 (Día -75BB)

Este post debiera llamarse “La fácil” porque la fácil es no hacer esfuerzo. Por ello les recomiendo pasar por TP (por aquí), donde hay un rico agradecimiento ilustrado de Raffo por la cobertura del E-Day. (La fácil se explica porque, viernes viernes, yo ando con carga laboral de lunes-muy-lunes y no tengo tiempo para nada.)

Mi cartoon-me es una especie de cazador escondido atrás de un cartel de autopista (¿un CHiP?), con pelos lacios parados como pinchos. No se parece mucho a mí (acá) pero es comprensible si Raffo no me ha visto jamás. (Grazie TPs, disfruté la jornada.)

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6 de noviembre de 2008

Mercado de Derivados (Día -76BB)

El trabajo me pasa factura (?)y el plan inicial de postear ayer no resultó. Compenso hoy, Día -76 Before Barack, con lecturas varias de Mercado de Derivados:

LO-DIJE-YO-PRIMERO

Qué fácil que resultaría ahora pasar de gurú. Qué sencillo que sería enrostrar que anticipé los resultados. Y, sí, fue Obama 52% / McCain 46%, como dije aquí, nomás empezado el día.

Pero no hay bola de cristal ni vanguardia esclarecida: nada más intuición. Suerte —mis otras opciones, de hecho, eran 3 puntos (51/48) y 8 (para 53/45). ¿Por qué fui por seis? Me sonaba a mediana (que no es), me lo pedía el cuerpo (?), estaba en el aire (??). Diez oportunidades más y las fallo a todas.

EL GOP, CARROÑA PARA BUITRES

La crisis llegó finalmente a 48 horas de las elecciones. Identidad por definir. En NYT.

WELCOME BACK, AMERICA

Juan Luis Cebrián, en El País, dice que es tiempo de los supracontroles globales sobre el capital financiero. Lo dice aquí; mi tesis, merced a Lo-Dije-Yo-Primero, aquí. (Gracias, Wenceslao.)

EL ACECHO DE LOS LOBOS

The Economist pone el punto sobre la recesión y el quilombo (un mess no es otra cosa que esta maravillosa palabra) financiero. The Financial Quilombo. También se pregunta si Obama podrá unir a los EEUU. Otro autobombo de Lo-Dije-Yo-Primero, aquí, aquí y aquí.

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